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Para la vegetación existe multitud de productos que se venden en las tiendas
especializadas de modelismo. Aunque lo mejor sin duda es utilizar material
auténtico: raicillas, líquenes, plantitas o las hojas de esparraguera. En la
foto siguiente están expuestos los materiales que yo dispongo.
Es importante esforzarse en que la colocación de las
diferentes plantas parezca de forma espontánea y aleatoria. En el mundo
real, la vegetación crece en grupos irregulares de tamaño y de especie,
además las de la misma especie son irregulares en su distribución, es decir
no crecen en línea ni proporcionalmente. Comenzamos aplicando cola blanca en
las zonas donde haya hierba o matorrales, seguidamente he espolvoreado
serrín teñido. Es la base perfecta para matorrales y hierbas altas.
Alrededor y donde pensemos poner solo hierba, aplicamos cola blanca y sobre
ésta húmeda espolvoreamos hierba estática. Este material, muy recurrido, son
pequeñas fibras que simulan muy bien la hierba o el césped, antes de que se
seque la cola, frotamos una prenda de material sintético para cargarlo de
electricidad estática y lo acercamos a la hierba, veremos como las fibras se
enderezan y se ponen de punta. Cuando esté seca la cola, soplamos para
deshacernos del sobrante de hierba.
En esta imagen se ve claramente el planteamiento, el
serrín coloreado a la espera de recibir los matorrales, y la hierba
estática ya en su sitio a la espera de la pintura.
En estas fotos podéis ver que para los arbustos he
empleado musgo y líquenes recogidos de mis excursiones por el monte.
La hierba alta es material sintético, son ideales para zanjas o
márgenes, son del fabricante Woodland Scenics, también servirían los
pelos de una brocha. He hecho unos aces y los he cortado a medida,
pegados con cola blanca y antes de secar los he abierto con un
palillo.
Esteramos un día para que la cola blanca
se seque completamente y empezamos a pintar. A la hieba le he
dado varios lavados con verdes, fundiendo los colores cuando aún
estaban húmedos, a los matojos le he aplicado un verde más
oscuro, pero dejando entrever el color natural de los líquenes.
Cuanto se ha secado la pintura por completo he aplicado pincel
seco en amarillo, muy suavemente, ya que nos podemos traer la
hierba sin querer.
Para finalizar, con una raíz he simulado la
parra de la fachada, y con raicillas más pequeñas los matojos
muertos.
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