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Para la pintura del terreno se suelen emplear óleos, yo en este caso he
utilizado acrílicos Vallejo disueltos en agua. Le he dado una generosa capa de
color marrón, de esta forma la pintura retiene los granitos de arena. Una vez
seco, unas veinticuatro horas, he aplicado el mismo marrón aclarado con siena a
la vez que otro tono oscurecido con chocolate, sin dejar que se sequen los
colores, de forma que éstos se fundan en la base, esta técnica, denominada
lavados, es muy utilizada en modelismo, y tiene unos efectos muy satisfactorios,
la combinación de muchos marrones en los lavados nos dará muchos matices. En las
zonas donde luego vaya a colocar hierba o matojos he fundido con verdes, más
claros en la transición con la tierra y fundiendo con el pincel muy húmedo.
Dejamos secar otras veinticuatro horas.
Para resaltar la textura del terreno se emplea la técnica del pincel seco. Lo
ideal es emplear un pincel de 1 cm. Manchamos levemente el pincel con pintura
marrón claro, y lo restregamos en un trapo para que la cantidad en el pincel sea
mínima, entonces lo pasamos suavemente po toda la superficie, de forma que
sólo deposite pintura en los detalles que más sobresalen. Esta técnica se puede
repetir una segunda vez con un tono aún más claro y rozando aún menos las
superficies elevadas. El resultado que buscamos es que los detalles más
expuestos tengan un tono más claro que los detalles hondos. Para las zonas de
hierba he realizado el mismo proceso, aclarando los verdes con amarillo. He
intentado fundir las zonas de hierba con las de tierra para que la transición
entre ellas no sea muy evidente.
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